La empresa de calzado John Foos enfrenta un conflicto con sus trabajadores tras la decisión de dejar de producir en su planta de San Isidro y avanzar hacia un esquema basado en importaciones. La medida generó preocupación por la continuidad de los puestos de trabajo y abrió una negociación tensa por las condiciones de desvinculación.
Según denunciaron empleados y representantes gremiales, la compañía impulsa un plan de reducción de personal acompañado de propuestas de indemnización por debajo de lo establecido por ley. En ese marco, los trabajadores cuestionan las condiciones ofrecidas y advierten sobre posibles irregularidades en el proceso.
El cambio en el modelo productivo se vincula con una estrategia orientada a reducir costos, en un contexto donde varias empresas del sector textil y del calzado comenzaron a reemplazar producción local por importaciones, principalmente desde Asia. Este tipo de decisiones impacta de forma directa en el empleo industrial.
Desde el entorno de la empresa sostienen que la reconversión responde a la caída en la demanda y a la necesidad de adaptarse a un mercado más competitivo. Sin embargo, el proceso generó malestar entre los empleados, que reclaman garantías laborales y el cumplimiento de las indemnizaciones correspondientes.
El caso de John Foos se suma a otros episodios recientes en la industria, donde distintas firmas avanzaron en reestructuraciones similares, en medio de cambios en el esquema económico y comercial que afectan la producción nacional.
El conflicto permanece abierto y podría escalar si no se alcanza un acuerdo entre la empresa y los trabajadores en torno a las condiciones de salida y el futuro de la planta.







